Él nos ama. Su Misericordia permanece abierta para todos, sin distinción, para todos, tan solo deben invitarle de corazón y con firme propósito de enmienda. Tantas cosas nos dispersan, separándoles de Él. El mal nos presenta tantas facetas tentadoras cada instante del día, para que no tengamos tiempo de acercarnos a Él, y nosotros hermano, caemos en la trampa y se la envolveos para el mundo. Por eso Sus llamados al amor fraterno, al amor en las familias, a amar al prójimo, a ser testimonios de Su Amor.A nosotros su Pueblo, nos confía hoy la batalla para enfrentar el mal que cada día invade más y más corazones. Les pido dar la batalla mediante el amor, siendo Sus testigos en todo momento. Es necesario que esparzamos amor hacia todos sus hermanos, porque el mal está tomando posesión de quienes viven rechazándole, y con estas criaturas se está abriendo el camino esperado para tomar posesión de las almas y reclamarlas, que gran usurpador. En estos momentos el temor ante...
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